Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 16-21/5/2016. Ramavayan, Oleg y yo hemos vivido etapas de gran densidad, momentos espinosos en los que nuestras emociones basura han brotado de nuestro inconsciente; incluso hemos dicho groserías a quienes amamos profundamente*. Este día comentó nuestro líder: me encontré con el "tocayito Heredia" (un amigo y vecino de la colonia Roma) quien se volvió a portar mal conmigo, me trató de una forma grosera; en ese momento no le dije nada, pero estoy seguro que algún día le diré que es una porquería de ser humano y, aunque él me ha dicho que no quiere morir solo, sé que así va a ocurrirle**.
Entonces comenzó a platicar de enfermedades que tienen personajes importantes de nuestro país en estos momentos: Enrique Peña (nuestro presidente) está enfermo de la vesícula; Salinas Pliego, desde que comenzó a ponerse soberbio y a decir que "tiene mucho dinero", se ha estado viniendo abajo; Calderón (el ex presidente) está muy enfermo trae un cáncer importante+ y mencionó a familiares y amigos que están siendo afectados por los cambios en la energía del orbe.
Entonces Ramavayan comenzó a sentirse apesadumbrado y preguntó: ¿por qué estamos preocupados?, pero nuestros Guías Espirituales le dijeron: no, no lo están; entonces nuestro líder aclaró sus sentimientos: ya entendí, estamos confundidos, ¿pero por qué? —y le explicaron: en estos momentos no podemos decirles por qué. A fin de esperar una mejor respuesta, nos pusimos a reflexionar un rato, dejando que las energías fluyeran. Ramavayan exclamó: ya entendí, esto es como cuando, después de unos días, nos llega la razón de lo ocurrido, su propósito —pero los Maestros dijeron: la razón por la que no les aclaramos lo que están sintiendo es para que no se preocupen; mejor platiquen de otro tema.
Entonces nuestro líder comentó que ha percibido recientemente que Oleg de Olama (nuestro hermano que está en Chiapas) ha cometido algunas trasgresiones en planos superiores; de repente no avisa lo que está haciendo y maneja magia de manera incorrecta —explicó Ramavayan y entonces, con ímpetu, pidió: ayúdenme a aplacar a tanta gente involucrada en nuestra misión; que sean considerados y tomen en cuenta lo que estoy haciendo. Exclamó: aún me siento confundido, quiero irme a Janalaida, pero Ustedes no me dejan, claramente me están bloqueando.
Entonces nuestros Guías Espirituales mencionaron: Ustedes siempre nos dicen qué tema es el que quieren platicar; ahora nosotros les vamos a indicar los asuntos que deben conversar, para que sea más fácil ayudarlos a liberar sus energías atoradas.
Una de los cuestiones que había que comentar era la situación económica precaria que vive nuestro líder; es tan crítica, que actualmente está pensando en la posibilidad de vender una parte de su terruño para hacerse de recursos. Ese aspecto sí que me tiene preocupado —reconoció, y platicamos acerca de eso.
A los dos días después de esta plática, Ramavayan logró salir rumbo a Janalaida, ya que percibía que tenía que estar allá. Sin embargo, cuando llegó a esa zona tranquila del norte de Veracruz, parecía que no se movía ni el viento; pasaban las horas lentamente y nuestro líder veía que todos sus negocios seguían atorados. Después de dos jornadas, sintiéndose desesperado, estalló (dirigiéndose a los Maestros de manera grosera): dejen de estarse pasando de listos y díganme qué demonios estoy haciendo aquí en este poblado basura, ¡deberíamos estar en Nueva York! —uso otros términos peores, pero claramente estaba sacando una buena carga de ira.
Cuando regresó a la casa de Ogipter, se llevó la sorpresa de que, en un acto de prepotencia y control, su esposa cerró la puerta de su recámara poniéndole un candado. En esos dos días nuestro líder manejó emociones muy intensas; sin embargo, lo llamaron para ir a trabajar a una filmación y pudo mantenerse ocupado, lo que le ayudó a relajarse.
A pesar de haber sido homenajeado por enormes maestros, a pesar de que Dios mismo le ha dicho que no se preocupe de nada, al momento en que estamos liberando cargas de enojo, soberbia, molestia, etc, a menudo nos suceden pagos o situaciones difíciles que nos hacen reflexionar sobre nuestras actitudes, y eso fue lo que le ocurrió a Ramavayan estas tres semanas. Después de "tocar fondo", le llegó una frase muy importante de nuestra etapa de purificación; le dijeron: los Maestros Ascendidos castigan severamente la soberbia por lo que, a fin de ayudarnos a enderezar el camino, nuestros Guías Espirituales no se andan por las ramas.
A los pocos días que volvimos a vernos en CDMX, cuando llegué con él, Ramavayan expresó con amarga inconformidad: ¿cuándo se va a terminar esta jalada? ¡las purificaciones que vivimos son todo un martirio! Cuando parece que ya terminamos, entonces surge otra energía oscura del interior; la limpias haciendo trabajo espiritual y vuelve a aparecerse otra energía… ¿qué está sucediendo? —gimió.
Nuestro líder continuó sacando emociones basura diciendo: ¿qué fregados estoy haciendo aquí, en este planeta mugroso y en ese poblado polvoriento? En CDMX por lo menos no hace tanto calor, pero en Veracruz ¡es un maldito infierno! Y después que se calmó un poco, comentó que recientemente le llamó Paty (M. Madgalena) quien le expresó: ¿qué ocurrió con toda la energía que utilizaste para destruir a los malditos? Para que no se quede volando esa fuerza, transmútala y, cuando te regrese purificada, vas a contar con mayor potencia que la que tienes actualmente —recomendó.
Cambiamos de tema y platicamos de nuestras esposas; entonces le pregunté a nuestro líder: ¿tu señora tiene un arma muy especial contra ti? Y los Maestros respondieron afirmativamente. ¿Esa energía detuvo los negocios que estábamos planeando? Y nuevamente dijeron que sí. Al preguntar Ramavayan cuál es esa energía, le explicaron: es un rayo yang (masculino) de cierta cualidad y frecuencia que ella lo utiliza a través de los enlaces que Ustedes tienen compartidos; en estos momentos esa carga es la que te tiene atorado. Para ayudarnos a quitar los enlaces que tenemos con nuestras "parejas" y que nos siguen perjudicando, hicimos una concentración y pedimos su remoción.
Al terminar de efectuar esta meditación, Ramavayan comentó: siento que me quitaron una energía que me hacía sentir muy triste y que la traía por todo el cuerpo. Al finalizar los trabajos espirituales de hoy, nos despedimos con la esperanza de que la próxima sesión podremos estar mejor, económica y emocionalmente.