Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
Janalaida, 16/6/2020. Ramavajan me mandó unos audios donde dijo: me acabo de dar cuenta, ya sé cómo los demonios nos someten en todo momento: nos mantienen ocupados en ganar dinero, cubriendo trámites, atendiendo asuntos de posición social, cualquier cosa para que hagamos lo que ellos establecieron como importante, el "tener éxito" y todos lo que ello conlleva, obligándonos a vivir de manera inconsciente. ¿Y qué es lo que está pasando realmente en el mundo? Si te das cuenta, los oscuros sólo se dedican a hacernos perder el tiempo; sin advertirlo, nos la pasamos siguiendo sus órdenes y gastando nuestra energía en situaciones banales que nos distraen de lo que es real; en pocas palabras, ésto es lo que entendí en estos momentos —transmitió.
Continuó nuestro líder: además, toda la existencia nos la llenan de trabajo, de pendientes; nos obligan a resolver requisitos, a cumplir metas y al interior traemos miles de aspectos sin resolver pero, finalmente, los malditos nunca nos dejaron reflexionar, tener crecimiento espiritual; hacen hasta lo impensable para evitarlo. Este tema es muy importante y tenemos que asimilarlo, porque la forma como nos dominan es difícil de entender para la mayoría.
Siguió explicando: nos tienen agobiados todo el tiempo, por eso no podemos tener crecimiento; lo estoy viendo en una película que habla sobre la vida en Nueva York; en esta serie a los protagonistas los tienen obligados, sometiéndolos con la idea de que ganar dinero es lo único importante y, por esto, se saturan de problemas con los hijos, con la esposa y sus amigos ¿y sabes qué? de esa forma no nos damos cuenta de lo que está sucediendo y la vida se nos pasa rápido, atendiendo nimiedades; cuando despertamos, se nos fue la existencia en puros engaños, descubrimos que ya no hay vuelta atrás —aseguró.
Complementó la idea su pareja actual: esto ocurre porque no estamos conscientes de absolutamente nada, incluso no nos hacemos responsables de nosotros mismos —añadió; queremos que todo el mundo nos resuelva la vida y sólo hay que ver al de enfrente para echarle la culpa de lo que nos pasa. Pero uno, en lugar de ver a todos como espejos para detectar qué es lo que tenemos realmente adentro de nosotros, lo que hacemos es hacer responsables a los otros de lo que nos ocurre Ramavajan complementó: precisamente ésas son las estructuras que decías que tenemos que romper.
Ramavajan continuó: nos la pasamos agobiados queriendo tener lo que no tenemos y Nelluuz dijo: no, sí lo tenemos, pero no lo disfrutamos. En este mundo nadie nos queremos hacer responsables de que, en realidad, todos somos uno. Tenemos el mismo Padre; por lo tanto, tenemos su mismo ADN. Cada quien, seas negro, amarillo, rojo o blanco, todos estamos unidos con todos. Pero ¿qué pasa? no dejamos que tú interfieras en mis cosas, ¿por qué? porque bloqueamos nuestros sentimientos. Eso es lo que necesitamos, que de ahora en adelante fluyan en nosotros las emociones, para poder saber qué es lo que nos sucede a cada quien. Y, si estás enojado o enojada, di que lo estás; si estás contento, menciona que lo estás, pero no estar fingiendo siempre, diciendo "yo estoy bien" cuando, en el fondo, tienes mil angustias. Diciendo mentiras, nos la pasamos ocultando lo que sentimos en realidad.
¿Cuándo nos va a salir todo bien? —prosiguió Nelluuz; cuando seamos fieles a nosotros mismos. Mientras no seamos fieles con nosotros, no va a suceder nada bueno; siempre vamos a estar carentes de amor, carentes de dinero, carentes de todo. ¿Por qué? porque no somos fieles ni siquiera con nosotros mismos. Eso es lo que tenemos que buscar ahora, la felicidad, esos sentimientos, esas emociones positivas, esa unión con los demás seres ya que, de verdad, somos uno, pero no lo queremos ver. En nuestro planeta estamos en el kínder ya que, en otros mundos, perfectamente saben que todos somos lo mismo; pero aquí los seres humanos tratamos de destruirnos el uno al otro, donde no reconocemos lo que somos en unión con los demás, porque en realidad todos somos hermanos —manifestó.
Siguió Nelluuz: es hora de entender que tenemos el mismo Padre y la misma Madre, que es la Tierra. Y vivimos juntos en este mismo planeta todos en unión; ¿pero qué hacemos? en lugar de vivir en armonía nos echamos la bolita unos a otros. Por ejemplo, en cualquier empresa ponemos jerarquías y escalafones, defendemos un estatus; pero hay que romper esas estructuras, esos esquemas, ya que no nos sirven de nada —decretó.
Entonces Ramavajan le preguntó: ¿a qué le llamas el Padre? Y ella respondió: el Padre es Dios, el Universo, la Fuente y la Madre es la Tierra, la que nos da de comer y apoya; la que nos tiene aquí. Ella es la Madre. En unión de la Madre con el Padre es que todos estamos aquí. Por eso estamos vivos, porque la energía de nuestra alma necesita tanto de la Tierra como del universo para que nos vayamos formando. ¿Escogimos padres terrenales? Sí, porque teníamos que venir aunque, con quienes tenemos que sanar en realidad, es con nuestra madre Tierra y con Dios (o la Fuente, o el Universo, o como le quieras nombrar).
El primer desprendimiento que tuvimos es de Él (de Dios), quien nos permitió venir a iniciar el viaje de nuestra alma. Escogimos una vibración que fuese igual a la nuestra para poder encarnar en este planeta; lo que inició con la unión a la madre terrenal y, a los cuarenta días, nos separamos de ella; ahí se da el segundo abandono; el primero es del Padre, cuando elegimos a nuestra madre terrenal y, el segundo, es a los cuarenta días. Éstos son los dos abandonos que tenemos que trabajar en este proceso de evolución espiritual —informó.
De esta manera concluyó Nelluuz: los chacras uno, dos y tres (en la base) siempre tienen que estar sanos, porque de allí viene nuestra creatividad, la riqueza y todo lo que esté relacionado con el sustento. Si esos chacras no están realmente bien alineados, es decir, que seamos muy conscientes de cada uno de ellos, no vamos a funcionar; puedes pedirle a Dios los millones, pero aquí (en este espacio) tendremos miedos, abandonos, resentimientos, enojos y eso sí, mucha ira. Entonces ¿cómo nos va a llegar lo bueno? no nos va a llegar nada si no sanamos estas partes y todos aquí en este mundo tenemos que sanar nuestros chacras, desde el primero hasta el séptimo, pero con consciencia, desde adentro hacia afuera, porque adentro de nosotros está el trabajo que realizaremos para sanarlos. ¿Cómo? sintiendo, limpiando nuestras emociones. Que si viene una emoción por cinco segundos, siéntela, no la pienses —concluyó.