Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
Metztitlán, Hidalgo, 24/03/2012. Un día que regresábamos de Janalaida rumbo a la CDMX, nos recomendaron tomar un atajo, el cual nos haría cruzar un impresionante cañón enmedio del desierto, bajando por una peligrosa y empinada vereda polvorienta. Nos habían comentado que, tomando esa ruta, ahorraríamos una hora de trayecto. El camino es un paraje realmente desolado, flanqueado por laderas escarpadas cuya vegetación son cactus y matorrales. Yo sentía el peligro de que, detrás de algún arbusto, saltara hacia nosotros un maleante —como en las películas— pero, después de que Ramavajan nos condujera hasta el valle, el panorama se fue transformando en un oasis fértil que a mí me pareció la tierra prometida mexicana. En esa localidad conocí a Don Gabino, un experto en agricultura que fue capaz de cosechar 12 toneladas de maíz por hectárea en tierras casi desérticas, literalmente un milagro por las condiciones naturales que nos rodeaban. Mientras nuestro líder platicaba con él, vi en el cielo azul una nube con forma de delfín, lo que para mí significó una cordial bienvenida a esa zona.
Al despedirnos de Don Gabino, los Maestros recomendaron que realizáramos una meditación en el convento de los Santos Reyes, que se encuentra allí mismo en Metztitlán; se trata de un hermoso claustro del Siglo XVI en cuyas paredes hay frescos muy interesantes; el primero revela una representación de Jesús el Cristo crucificado en un árbol de cuyas ramas nacen eventos históricos importantes; en su raíz se derraman aguas de cuya Gracia beben muchas personas. Los Maestros me pidieron que describiera en qué consistía dicha representación y le expliqué a Ramavajan que veía que esa imagen representa el sacrificio del Cristo (y el suyo), que nos dieron de beber vida extra y una esperanza de salvación a todos quienes nos beneficiamos con la victoria de la luz. Frente a estos retablos Ramavajan efectuó unos rituales y después volteamos a ver la segunda imagen, en donde se esboza una virgen posada encima de los típicos cuernos negros. Los Maestros dijeron: Ustedes dos vivieron en este convento en vidas anteriores, aunque no se encontraron en una misma vida; así que tienen que recoger las energías que dejaron en este sitio para irlas integrando. También comentaron al vencedor del armagedón que él vivió en una existencia cien años en ese recinto.
En la parte baja del claustro ingresamos a una pequeña capilla parcialmente destruida y, en ese sitio, hicimos un rezo para enviarle mucha energía alfa del Cristo al Papa Benedicto XVI, quien recién había llegado a nuestro país. Ramavajan pidió a Dios que dicho líder de ahora en adelante se dedique a buscar el bienestar de los pobres o, de otro modo, que abandone la materia y venga alguien con verdadero interés por ayudar a los demás. No se imaginan el castigo que le viene a la jerarquía católica —manifestó; han muerto muchas personas de hambre que no debieron haber padecido; su castigo va a ser inimaginable —dijo. Caminando por las áreas del convento agustino, vimos algunos frescos con escenas antiguas; uno de ellos representa imágenes bíblicas en las que Ramavajan participó (como cuando fue el profeta Daniel).
Entonces fuimos al segundo nivel del claustro y, justo al dar la vuelta hacia la derecha, nuestro líder se sintió apesadumbrado (se le aceleró el pulso). Me percaté de ello y lo detuve: ¿te ocurre algo? No lo sé, me siento mal —contestó. Preguntamos qué curría y nos dijeron que, en ese mismo punto, él murió de un ataque al corazón. Allí mismo nos pusimos a integrar la energía de ese evento pasado. Tuvimos que dar varias vueltas alrededor del claustro para que nuestro líder pudiera trabajar el recuerdo que le había surgido. Le comentaron que la habitación donde había vivido estaba al fondo, ingresando por uno de los pasillos que llevaban hacia otra ala del recinto.
Desde la parte alta del convento apreciamos una hermosa vista del valle de Metztitlán y bajamos a la iglesia donde —nos dijeron— Ramavajan ofició muchas ceremonias religiosas. Pregunté en qué lugar se encontraban sus restos, a lo que respondieron que en una de las paredes de la derecha, pero que no era relevante hacer un trabajo al respecto. Entonces, utilizando el techo del templo como condensador energético, enlazamos dicho centro de poder con Xochiatlecutli , lo cual va a incrementar la amplitud de la pirámide energética mexicana hacia el norte de la Ciudad de México y beneficiará a Pachuca y otros poblados aledaños.
Ya en el atrio, se camina hacia la izquierda contando diez de los remates de la pared y, al llegar a la décima pirámide, se regresa apenas un metro hacia la entrada. Allí se puede sentir un vórtice muy efectivo para la limpieza del alma y del espíritu; pero cargarse con esta energía no se recomienda si la persona no ha practicado tai-chi o chikung al menos un año (no nos responsabilizamos por los efectos adversos que pudieran ocurrirle a alguien que se exponga a estas fuentes de energía). Nos comentaron que, gracias a la disposición de las pirámides de la barda atrial y por otras condiciones energéticas tales como encontrarse encima de un valle tan especial, se genera este tipo de energía que es única en su tipo.
En donde está (o estaba) un montículo de piedras, al lado oeste de la capilla de los Tres Reyes (paralelos a su esquina S.O.), hay un vórtice que va hacia la tierra y que, de acuerdo con nuestros Guías Espirituales, es único en el mundo, sobretodo para la limpieza de karma y emociones negativas. Van a sentir algo muy especial —dijeron a medida que nos cargábamos con las fuerzas que contiene. Hay que aclarar que estos vórtices que les hemos enseñado no sirven de mucho si los practicantes aún no están despiertos; si no han estado expuestos a vibraciones de alta frecuencia no van a sentir nada —señalaron.
Sentados a un lado de la capilla abierta, le pedimos a Dios: autosuficiencia emocional y financiera, que tengamos una mayor comunicación con Él, que podamos conocer las razones principales de nuestra misión y que nos libere a los tres (a Ramavajan, a Oleg y a mí —Sharover) de energías de confusión que hemos estado sacando de nuestros cuerpos físicos en los últimos dos años.
Por último, con las palmas abiertas colocadas frente a la cruz atrial viendo hacia el sur, comentaron: hay una puerta interdimensional que conduce a Plutón. Al estar colocados en esa pared se percibe una especie de hueco o vacío y, si se cierran los ojos, pueden verse ciertas energías. No preguntamos al respecto del beneficio de colocarse en este vórtice, pero sabíamos que en Plutón se desarrolló una civilización muy avanzada.