Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 1/09/2020. Ramavajan y yo (Sharover) estábamos platicando de diversos temas que más bien eran lamentos por el intenso periodo de limpieza energética que, para estas fechas, ya cumplía diez años. Nuestro líder reflexionaba y comentábamos de acontecimientos que nos impactaron; de repente, le llegó la razón de todo esto: ya estoy entendiendo —dijo sintiéndose esclarecido; puedes tener todo el dinero del mundo, puedes poseer todas las empresas y negocios pero, si no tienes salud, eres un ser incompleto, infeliz. Y aunque busques todas las recetas, cualquier cantidad de remedios, aunque pagues lo que sea para sentirte mejor, si no tienes salud, pierdes el sentido de la vida, de toda tu existencia. El dinero, que era un dios para ti , en ese instante se desmorona, pierde su brillo ya que, en términos de vida, no te sirve de nada —confirmó emocionado por el premio que acababa de recibir.
Continuó: si te das cuenta, nosotros podemos comer lo que sea y los alimentos picantes no nos hacen daño (en mi caso yo tenía 56 años y Ramavajan 62). El no tener que tomar medicamentos, eso es algo invaluable. La gente de nuestra edad no puede divertirse, andan con un pañal o tienen que restringir su alimentación; nosotros no. Y descubrimos que el tesoro que hemos estado pidiendo durante tantos años (que para nosotros era el dinero) en realidad no es real; está basado en hologramas que son engaños , por lo cual nuestro nuevo paradigma ahora debe ser la verdad y ésta se basa en lo real, que es tener: salud, alegría, tranquilidad, amor y plenitud —S.A.T.A.P. Entonces, a partir de este día, comenzaría a agradecerle más a los Maestros que nos estén dado estos cinco elementos de la opulencia que son invaluables.
Entonces comentamos que, si estos cinco elementos están enmarcados por el amor —que es el máximo de esos valores que existen— entonces realmente seremos millonarios, ya que poseeremos el oro más valioso que el universo puede otorgar.
Entonces comentó una anécdota sobre un compañero de trabajo de su oficina (Gamboa), quien era un ser amargado y antipático quien siempre le molestaba: pero padecía diabetes —relató Ramavajan; no podía comer nada dulce así que, en un evento de la compañía, estábamos sentados en la misma mesa pero, como era el momento de ir a servirse el postre, fui a servirme todos los dulces que pude; agarré unos duraznos en almíbar y los bañé con una enorme cantidad de crema pastelera; eso se veía ridículo, pero lo hice en varias ocasiones y fui por muchos postres; me los comí todos frente a él, porque era una persona que no dejaba de molestarme. Al terminar de devorar ese manjar, regresé a la mesa de los postres y me serví cuatro rebanadas de pastel de diferentes sabores, y todos me los comí frente a él, quien nada más me veía y "se le hacía agua la boca", porque no podía disfrutar nada de eso. Así fue como ese demonio dejó de fastidiarme. Pero poder comer de manera vasta y sin remordimientos, es un tesoro que deberíamos apreciar más —aceptó.
Entonces nuestros Guías Espirituales le dijeron: ésta es la base, lo que necesitan manejar, los cinco elementos de su opulencia; ahora sí ya descubrieron lo que tenían que saber para que les llegue todo lo demás (la riqueza material que nos habían prometido desde hace quince años). Si logran trabajar, consolidar e integrar estos conceptos en su energía, van a poder comenzar a hacer negocios de verdad —aseguraron.
Reflexionando sobre lo anterior, Ramavajan aclaró: nosotros lo que queremos tener son negocios honestos; el dinero sucio no es para nosotros. El dinero manchado de robo, sometimiento y abuso no es el dinero que queremos tener. Nosotros lo que buscamos es hacer negocios de luz y para lograrlo estuvimos de acuerdo en repetir mantras o afirmaciones que nos den seguridad, tales como yo soy el ganador, yo soy el vencedor, etc.
Entonces comenzamos a platicar de varios compañeros de Gudai-Shambhala que se alejaron del grupo, ya que no creyeron en nosotros: demadiado tarde van a darse cuenta de que debieron limpiar primero de toda su neurosis y karmas ya que, cuando quieran comenzar a hacerlo, va a ser demasiado tarde. Se van a dar cuenta que tuvieron la oportunidad y no quisieron seguirnos —lamentó.
Para finalizar el tema, Ramavajan expresó: la pandemia es un autocastigo de los demonios; ellos, con sus miedos, se enclaustraron, cerraron sus negocios e hicieron quebrar sus empresas teniéndole miedo a los virus; ése es el autocastigo que se están auto-imponiendo —finalizó.