Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 01/08/2009. Después de la batalla final yo (Sharover) sentía mucha incertidumbre, aún no sabía (a nivel consciente) que durante dicho evento en cuarta dimensión salí corriendo, atemorizado, debido a las argucias del anticristo. Algo en mi interior no cuadraba en mi vida; meses después entendería lo que en realidad había ocurrido a niveles etéreos y me sentía culpable, como si hubiese cometido una traición. Sin embargo, el Maestro Saint Germain —quien percibía mis emociones— nos dijo a Ramavajan, Oleg y a mí: no vuelvan a tener miedo; nosotros estamos protegiendo a su planeta, principalmente a México, que es tierra santa.
Por estas fechas Saint Germain le dijo a Ramavaján que, para refirirnos a este importante acontecimiento usáramos el título la victoria de la luz. Y prometió que posteriormente enviaría comunicaciones a otros canalizadores de la línea de la luz sobre este importante acontecimiento.
Jesús el Cristo está a cargo de nuestro cometido a partir de ahora; así nos lo comunicó en esta fecha: sólo tengan fe, la misma fe que necesitó Ramavajan —a pesar del miedo que sintió en un principio— para contraatacar al maligno —señaló.