Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 9/7/2017. Por estos días Ramavajan le reclamó a los Maestros: sí, ya sé que nada de esto es real; sé que la vida es sólo una simulación, una especie de videojuego… pero resulta que, en esta programación, yo estoy sufriendo, ayúdenme por favor —suplicó. Debido a que, durante varios años no habíamos ido al centro de mayor poder en el planeta, decidimos dirigirnos allá a fin de rogarle a Dios que nuestra misión continúe, pero sin que nosotros sigamos padeciendo.
Similar a cuando yo (Sharover) me incorporé a la misión allá por 2005, en estos meses Nelluuz llegó al relevo, ya que nuestro líder necesitaba un apoyo emotivo y con determinación; así lo comentó Ramavajan: estando en Janalaida, Nelluuz llegó a nuestra misión con mucha audacia y seguridad; viene decidida a apoyarnos.
A menudo nuestro líder se pone retador —a veces a manera de juego; otras, más en serio—, pero ésa era una de las características de temperamento que necesitaba tener para combatir con éxito al anticristo. Hoy se expresó de este modo: ¡hemos estado retando a todos los demonios de aquí, de la Tierra, y no han podido hacer contra nosotros! Luzbel, Mefistófeles, mi esposa, los judíos, Dilma y sus brujos brasileños, todos han intentado perjudicarnos, pero no han tenido éxito. Incluso quienes predijeron que mi esposa y no nos íbamos a morir antes que ellos, ahora son difuntos. Por estar queriendo controlar al mundo, los demonios han distraído su ataque hacia nosotros.
Después de haber dicho lo anterior, mostró otra parte de su personalidad: a menudo me pregunto: ¿de verdad estaré haciendo lo correcto? ¿estaré cumpliendo bien nuestro cometido? Sus dudas surgieron después de que, en un examen médico, su nivel de azúcar salió muy elevado*. Entonces pregunté: ¿traes en tu interior una energía que te hace dudar? y los Maestros respondieron afirmativamente. Me hace dudar el no saber si lo estoy haciendo todo bien —remarcó.
Continuó expresando: en nuestro portal hemos advertido a los demonios que los vamos a destruir pero, a pesar de las evidentes advertencias que les hemos dado, la mayoría no nos ha creído. El plan era someterlos a la fuerza, sí, darles la oportunidad de que se arrepintieran, pero sabíamos que no creerían que pudiésemos someterlos.
Los Maestros comentaron que, debido a que compartimos la misma energía que el resto de los mexicanos, para nosotros —como para cualquiera— no podemos ser profetas en nuestra tierra; sin embargo, dijeron que posiblemente Ramavajan sí logre ser profeta en su país.
Ramavajan volvió a hablar de la necesidad de desdensificar nuestro portal web: a menudo sufrimos con la misión y es porque le damos demasiada importancia a lo que hacemos —reconoció.
Los tres guerreros de Gudai-Shambhala hemos padecido con nuestra economía; Ramavajan recordó: con frecuencia quiero cambiar las cosas, pero no puedo; quisiera que mis negocios mejoraran y así tener más dinero, pero hasta el día de hoy esta parte me ha costado mucho esfuerzo —lamentó.
Entonces nuestro líder recordó a las quinientas mujeres danzantes, cuando estaban en el Tajín y él se les unió energéticamente desde la CDMX: tomé su energía desde el etéreo y la potencié; de la nada se me ocurrió hacerlo, pero ese ejercicio produjo resultados sorprendentes; cuando te importa un comino todo, es entonces que se da la magia —afirmó.
Continuó Ramavajan: los demonios en nuestro mundo se sienten poderosos; sin embargo, de repente llegan los latigazos energéticos y no pueden hacer nada; frente a las frecuencias elevadas están completamente indefensos —manifestó, y explicó: he estado pensando recientemente; en realidad sí me dieron las armas que le pedí a Dios para la batalla final; ayer le agradecí por todo el apoyo que nos ha brindado. Entonces se arrepintió de las veces que ha estado renegando: perdóname, Padre, si te fui a reclamar a niveles etéreos.
Después de un extenuante trayecto desde CDMX, arribamos a las faldas del volcán Iztaccíhuatl, nos situamos en una zona diferente a la de la otra ocasión (que meditamos sobre "la nave") y pregunté a los Maestros: ¿cuál es la voluntad de Dios en este trabajo que realizaremos en la montaña? Ramavajan complementó: ¿cuál es tu voluntad, Padre, para mí? Y la respuesta fue: que seas muy feliz.
Al sentarnos en unas rocas, nuestro líder comentó: sí, ya sé que el objetivo es ser feliz, pero muchas de las situaciones que he estado viviendo recientemente no me proporcionan felicidad. Han ocurrido tantas cosas en estos años, tantos eventos, estoy tan golpeado por las múltiples batallas, subirme al ring una y otra vez, que ya no me siento contento. Entonces volvió a mencionar el ejemplo de la TV serie "Nada Personal": en esa serie a la protagonista le tocaba vivir muchas injusticias de las cuales ella no era responsable; la actriz decía: "me corretea la sangre; todo me ha salido mal y no tengo la culpa de nada"**.
Entonces pensé si, de alguna forma, Ramavajan era otro "cordero sacrificado" —como en la historia de Jesús el Cristo: ¿por qué Ramavajan tuvo que sacrificarse en nuestra misión? y los Maestros respondieron: porque era el único que tenía la determinación necesaria para destruir a Ilsravé. Nuestro líder recibió que: el anticristo se ponía muy loco, actuaba por impulso; le recordé lo que dijo el comandante Ashtar Sheran sobre su persona: para combatir a un loco, hacía falta loco y medio.
Seguimos platicando y Ramavajan comentó: traemos una energía de miedo, pero es un miedo a que la misión fracase o a que algo no salga bien; sin embargo, recordemos que todo va a salir perfecto, ya que nuestro plan fue diseñado así. Y remarcó: nuestra misión va bien, pero a veces se atora por tonterías que cometemos; a la vez, esas equivocaciones sirven para desatorar algo o que intentemos otras técnicas (es decir, hace que produzcamos cambios que no habíamos intentado anteriormente). Comprendí que nuestro cometido es "cíclico" (es decir, vuelve a tocar los aspectos que faltó atender y nos ayuda a completar los objetivos). Nuestro líder afirmó: en nuestra misión los mismos errores nos ayudan a corregir y avanzar más rápido —señaló.
Me comentó que recientemente su esposa, sintiéndose vencida, le dijo: "tú ya ganaste" —refiriéndose a que el grupo de guerreros al que ella pertenece perdió contra el bien, pero Ramavajan se sentía mal en ese momento y no contestó nada. Mi esposa sabe que todos los problemas que tenemos en la familia son debidos a su comportamiento; todo es por su culpa; cuando descubra que convivió con el guerrero más importante del universo y no le sacó provecho, se va a sentir muy mal. Siempre se me hizo muy injusto que ella estuviese bloqueándonos a nosotros, su familia, pero ella así pensó que lograría el objetivo del camino oscuro; fracasó y, de ese modo, ella escribió su destino.
A los malditos, si no los retas, no se pone en evidencia sus intenciones y entonces siguen generando problemas —continuó explicando; hacerlos enojar o estarlos retando es una estrategia que utilizamos incluso en nuestro portal; si no los detectáramos, si se escondieran con éxito, no podríamos combatirlos; por eso es indispensable estarlos amenazando todo el tiempo —y añadió que esa mista estrategia la siguió con Luzbel; la retó y entonces pudo someterla y obligarla a que le entregara el control del portal del Xantolo: por su mismo orgullo, los demonios están cayendo —aseveró.
Ramavajan seguía platicando: aquí la gente común y corriente es mentirosa; te dicen que son honestos, pero esto no es cierto, es un engaño; siempre tienen aspectos inconscientes que no quieren reconocer. Apenas hicimos unos minutos de concentración cuando comenzó a caer una tormenta; estábamos en medio de la nada, rodeados por árboles y habíamos dejado el automóvil a unos doscientos metros, por lo que comenzamos a bajar sobre la ladera del Iztaccíhuatl. Al ir avanzando hacia el vehículo, me empapé.
Ya en el interior del auto, para mi asombro, me di cuenta de que Ramavajan casi no se había mojado (alguien lo cubrió) y yo estaba hecho una sopa; me sentía enojado (no me gusta mojarme) pero después entendería que, en resumidas cuentas, los Maestros Ascendidos nos guían y acompañan para que las cosas salgan bien, a pesar de nuestros errores. Así se diseñó nuestro cometido.